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Ithaca, Grecia 2022

EL PARAÍSO DESCONOCIDO...
 
Del Egeo al Jónico pasando por el Peloponeso de regreso a casa.
Desde que salimos hace siete meses del ventoso, pero no menos encantador Egeo, me estoy despidiendo de mi casa, mi paraíso, mi refugio en estos últimos años, las islas jónicas.
Antes de hacer nuevos planes y trazar nuevas rutas necesitaba volver a “casa”, despedirme de Ithaca con todos los honores, pasar por delante de Skorpio para fantasear con lo que un día fue, me faltaba disfrutar una vez más de la verde panorámica de 360º con la que te abraza la paz de Vliho, bañarme por última vez en las aguas cristalinas de Varko, dar un paseo por el bosque de Vonitsia, fondear en la pequeña bahía de Paxos, perderme por los fiordos de Sivota, ver el paisaje turquesa de Zakinthos, volver a Fiscardo y sobre todo, sobre todo encantarme una vez más mirando los pintorescos atardeceres desde el viejo puente de Lefkada.
Sentada en la popa del “qk”, escribiendo y disfrutando de los últimos días de sol que nos deja el otoño en Vathy, estoy feliz de despertar un día más aquí, aunque eso no me impide mirar con una cierta tristeza el hermoso paisaje de Ulises y Penélope, esa Ithaca que todos los viajeros llevamos dentro, la de la odisea, la de los cíclopes, la de Cavafis…
Sé que la aventura debe que continuar, seguir navegando por otras aguas y otros lugares de los que enamorarme, aprender y descubrir, pero las despedidas nunca me gustaron y esta vez, no iba a ser una excepción. Prefiero pensar que habrá una próxima vez para todo y que todo volverá otra vez, sin querer pensar en que mañana puede ser el último día que pase aquí, en este lugar donde he compartido tantas emociones, risas y lágrimas a la par, con gente que siempre permanecerán en mi corazón, con gente que me traje de allí y otras muchas que descubrí aquí, en esta casa, mi casa, mi paraíso, mi refugio… las islas jónicas.
Atardecer de Lefkada Bahía de Ithaca Bosque de Vonitsia

Hydra, Grecia 2020

EL ENCANTO DE HYDRA...

 

Hydra es un lugar con encanto, arropado por hermosas colinas que rodean un concurrido puerto en el que se observa como la gente viene y va. Un lugar tranquilo, sin vehículos, ni coches, ni bicicletas, solo unos viejos burros de carga que te ayudan a subir las afiladas pendientes que rodean el laberinto de calles adoquinadas, donde frondosas buganvilias y altos ciprés presiden las pequeñas casas vestidas de blanco, cada una con la puerta de un color.

Cuando llegas a lo más alto un pintoresco paisaje te hace observar la torre del reloj con su incesante campanario, el antiguo molino abandonado, los artesanales tejados venecianos y el cristalino azul turquesa de la costa que se junta con el azul índigo de sus fondos... y mirando con detalle el paisaje de postal, te preguntarás, cómo pudiste estar tanto tiempo sin ver todo esto, sólo imaginándote que tal vez existía o tal vez no y es en ese preciso momento en el que té darás cuenta de que no quieres irte y te plantearás dejarlo todo atrás, pero el viaje continúa y sabes que debes irte, descubrir nuevas islas, nuevos sitios de los que seguro, también te vas a enamorar.

Reloj del campanario El puerto y sus burros Las calles de Hydra

Lefkas, Grecia 2020

NOS DESPEDIMOS DE LEFKADA...

 

Nos despedimos de Lefkada con una caipiriña en el "Karma" donde hemos visto palmeras en verano, Venecia en carnavales y preciosos renos en Navidad. Es un lugar encantador, una esquina frente al puente de madera, en el viejo puerto, desde donde hemos disfrutado muchas tardes de mágicos atardeceres, unos atardeceres que mirados desde aquí son un espectáculo, los dibujos singulares que forma cada nube, la mezcla de colores cálidos en tonos salmón y el reflejo en las marismas, crean una imagen digna de admirar. Echaré de menos este rincón de Lefkada, pero no solo este rincón. Aunque aquí dejamos muchas experiencias buenas y no tanto.

Mientras hago mi último recorrido por la calle principal, digo adiós a cada pequeña tienda que nos a acompañado en cada paseo, algunas en invierno, todas en verano. Digo adiós a la vieja tienda de náutica repleta de cachivaches marineros, al solitario estanquero, a la tienda de tatuajes con letrero de neón y al simpático farmacéutico que tan bien nos atendió. Me despido en silencio, del paciente ferretero chapurreando italiano para hacernos entender, del pan de olivas de la "Loli's", del Sr. Ianos y su wifi y del  "bicis", con su va y ven. 

Pero en mi mochila de recuerdos me llevo mucho más,  me llevó un confinamiento de tres meses con la voz de Spiros a la 9:30a.m. para informar, me llevo las tardes de invierno en "Porto" donde las horas pasaban entre vino malo y ajedrez, me llevo las cenas en el "Zimis" y las hamburguesas por encargo del "west", me llevo a Floren de "Nautilus", al  psicopata barbero y a la chica de la mercería, que como un regalo caido del cielo hablaba nuestro idioma bien.

En la plaza donde compartimos más de un vino y un espectacular árbol de Navidad se quedará nuestra esencia, la del viajero que llegó, estaba de paso y se marchó.

Old Port Lefkada Viejo Puente de Lefkada Arbol Navidad Lefkada

Catania, Sicilia 2018 

LA SUCIA Y BONITA CATANIA...

 

Bajo el vuelo de las gaviotas se esconde Catania, una Catania abandonada por el tiempo, lejos de la elegancia y fastuosidad sobre la que un día se construyó. La ciudad  está llena de fuentes, palacios, iglesias y grandes plazas donde se oculta un arte barroco para admirar y contemplar. Un arte que un día fue, pero no se ve, un hermoso arte que se encuentra debajo del  descuido, tapado, dormido y oculto. Esperando la hora, los días, los años o quizá los siglos para que alguien con poder y sensibilidad se acuerde, que un día este arte que hoy está velado, vuelve a brillar. Alguien que haga recordar que los ángeles sonreían, que las flores talladas se inspiraban en las de verdad, que las piedras con las que fueron construidos los palacios relucían, que las cornisas estaban limpias y contemplaban con orgullo la ciudad, cada estatua, escalera o cúpula que rodea una iglesia o cada ventana, columna o puerta que encuentras en esta ciudad, están pidiendo a gritos un poco de dignidad.

Aquí las gaviotas gritan, gritan como en ningún sitio he oído antes, quizás piden con sus graznidos, que salga de debajo de la roña, esta hermosa ciudad.

Catedral Saint Agathe Mercado de Catania Jardines Villa Bellini

Mar Mediterraneo 2018 

DONDE EL CIELO DESCANSA SOBRE EL MAR...

 

El otro día descubrí que todo lo que necesito para vivir en el mar cabe en un cesto de playa. Mi monedero, un pequeño neceser, un libro, el móvil, un par de gafas, alguna muda, la tablet, la documentación del barco y lo puesto. Todo lo demás ha dejado de ser imprescindible.

Cuando escoges este tipo de vida, ya no hay marcha atrás, ya no puedes volver al otro lado, al lado terrenal, donde pasaste gran parte de tu otra vida, la esencia del mar se instala en tu cuerpo como si de una droga dura se tratara, Ya no puedes vivir sin sentir la brisa del mar en la cara, el calor del sol en tu piel y la sensación de libertad en tus venas.

La vida en este lado es otra cosa, el tiempo pierde su valor, la noción de las horas y los días dejan de existir y cada día te despiertas con la ilusión de conocer un nuevo lugar marcado en el mapa, un destino que en realidad es la excusa perfecta para no dejar de navegar, para seguir sintiendo el mar en toda su plenitud, como si no existiera un mañana.

En este lado tenemos calma, una calma que te concede la vida marina para poder ser y estar contigo mismo, para mirar y observar otras vidas, para meditar y pensar, para leer y escribir, para contemplar. Una calma a veces interrumpida por el baile de una ola, por las idas y venidas de un mar de fondo revoltoso, que te recuerda, que el mar también sabe bailar.

De nuestras paredes cuelgan paisajes en lugar de cuadros, paisajes que cambian de color según el día y la hora, a veces te encuentras con  una iluminada ciudad, otras veces con una pequeña isla, por las mañanas con un dulce amanecer y por la tarde, cada tarde, con una puesta de sol elegantemente vestida con una cromática de colores llena de tonos y matices digna del mejor pintor.

Aquí, en este lado de la vida, donde el cielo descansa sobre el mar, todo lo que necesito cabe en un cesto de playa.

St. Tropez (Francia) Lefkada (Grecia) Andratx (Mallorca)

Nettuno, Roma 2018

NUESTRA ÚLTIMA NOCHE EN NETTUNO... 

 

Nuestra ultima noche en Nettumo, un sabor a melancolía se apodera de mi.

Aquí la vida continua y continuará una vez se haga realidad nuestra partida, el borgo medievale seguirá acogiendo gente en sus plazas, las largas guirnaldas de pequeñas luces seguirán iluminando el ambiente con su cálida y mágica luz , la pizza al taglio de "La Marciaronda" con su terraza llena de mesas y sillas acomodadas debajo de un gran ficus, seguirá repartiendo simpatía cubana en cada comanda, las sombrillas color crema de los diferentes restaurantes seguirán intactas a la vista de sus jóvenes camareros subiendo y bajando adoquines añejos para llevar a sus clientes suculentos platos con sabor a Italia, clientes que más tarde no podrán resistir la tentación de completar su menú con un cremoso y sabroso helado en la Gelateria de la Piazza Guglielmo Marconi, servidos con esmero por guapas y elegantes chicas vestidas de impoluto blanco y pelo recogido con un simpático lazo en la cabeza, como sacadas de una película muda en blanco y negro con todo su glamour. Helados hechos y servidos con una gran dosis de amor a pesar de las largas, pero merecidas colas que se crean, para adquirir tan apreciado capricho difícilmente comparable a otro de igual condición. La boca me salivea al recuerdo del Cioccolato foundente con orancione e cannella, al sabor inigualable del Canholo Siciliano o al preciado Crocantini que tantas noches de placer nos ha dado. 

La vista y los sabores se alían para tener un buen recuerdo de este lugar. 

Cae la noche y las viejas farolas siguen vigilando con su tenue luz las calles estrechas con paredes de piedra y persianas de madera que llevan hasta el mar, las mismas que de día frente al puerto, se despedirán de nosotros al marchar.

Borgo medievale Pizza "La Marciaronda"  Piazza Borgo medievale

Cerdeña, Italia 2018

CERDEÑA Y TU... 

 

El agua de Cerdeña tiene el color de tus ojos, turquesa, azul o verde según como le dé el sol y contrasta con sus montañas igual que tus ojos contrastan mágicamente con tu piel. El rojo pasión de tu labios, en esta isla se traduce en coral, hermoso y dulce Coral, con la forma de tus besos. Es una isla gemela a ti, llena de silencios, repleta de secretos, a la espera de abrirse en el momento mas inesperado, solo tienes que buscar, solo tienes que esperar... 

Explorando esta isla me encuentro contigo, una isla imperfecta repleta de enamoradizos rincones y contradicciones que te relatan lo que un día fue. Extrovertida y amable con la gente, si algún día vienes a conocerla verás que no es una isla perfecta pero adentrándote en sus paisajes acabas enamorándote de ella, como yo me enamoré de ti...

 Isola Rossa La Magdalena Alguer

Alguer, Cerdeña 2018

 

GENTE INTERESANTE...

 

Hay veces que nos gustaría conocer gente que nunca llegaremos a conocer, otras veces las conocemos pero no las tratamos, por lo que al final es como si no las hubiéramos conocido jamás. Seguramente a todos nos ha pasado alguna vez, nos hemos cruzado con alguien en la vida extremadamente interesante, que una vez alejada de nuestro camino pensamos en ella y nos arrepentimos de no haberla atropellado a preguntas, de no haber entablado, al menos, una corta pero intensa conversación. Solo hubiera bastado compartir un café, una cerveza, cualquier excusa habría servido para escuchar con atención respuestas llenas de sabiduría. 

Fueron  personas que aparecieron en nuestra vida por casualidad, llegaron sin querer y se fueron sin decir adiós. Personas que ya no están y si estuvieron alguna vez, la oportunidad de preguntar, de aprender, de conocer, se perdió. Quien sabe dónde estarán y si aún están... Un día nuestras vidas se cruzaron, quizás con un solo fin, poder recordarlas...


Calle del Alguer Atardecer en el Algher Fiesta local

Mar Mediterraneo 2018

QUE ES LO QUE MÁS ME GUSTA... 

 

Llevamos más de un año viviendo, respirando y viajando con el mar de fondo. 

Cuando me preguntan qué es lo que más me gusta de lo que he visto, me resulta difícil contestar, han sido meses intensos, con muchas novedades y sorpresas que nos ha regalado el mar. Hemos pasado noches navegando, mirando las estrellas como lucían cada una, un brillo diferente, ilustre y despampanante como si de una fiesta de gala se tratara. Hemos visto estrellas deslizarse por el cielo como una pista de patinaje y en lo más negro y profundo de la noche, nos hemos rendido a la impactante belleza de la Vía láctea. Pero también hemos disfrutado del sol, del paisaje que nos ha dejado junto al mar, lleno de matices, lleno de contrastes, lleno de colores en tonos pastel según el día, en tonos cálidos según la noche. 

Cuando me preguntan no puedo dejar de recordar, peces luna saludando, medusas durmiendo a son de mar y familias de delfines saltando y buceando alrededor de nuestro barco dando un epectaculo de gran velocidad. Tampoco puedo dejar de recordar los negros Cormoranes, pescando con su pico zambullido a ras de mar, gaviotas planeando a contra viento y golondrinas en bandada indicando el tiempo que nos vamos a encontrar.Pero Cuando me preguntan qué es lo que más me gusta de lo que he visto, imagino que hablan de qué ciudad.... y después de tantas millas y paisajes, de cosas bonitas por ver y disfrutar, te das cuenta que todos los lugares tienes algo, algo de qué hablar. Todos tienen un secreto, un rincón que fotografiar, todos tienen un paseo, un "algo" nuevo, un "algo" singular. Pero todos ellos te atrapan, seguramente, por la intriga de la novedad, lugares con paisajes, lugares más coquetos, lugares elegantes, lugares con encanto y también, como no, lugares sin más. Pero todos especiales, todos para recordar.

Que es lo que más me ha gustado?... LA VIDA

 Illes Fruidoul (Francia) St. Anoni (Ibiza) Rota (Cádiz)

Bonifacio, Córcega 2018

UN BONITO SOUVENIR...

 

Nos despedimos de Córcega con el recuerdo de Bonifacio en la retina, es el mejor souvenir que nos podemos llevar de esta hermosa isla. Bonifacio es diferente, es especial, no te recuerda a nada que hayas visto antes. Las aguas color turquesa como cristales que rodean las altas rocas laminadas, por su larga historia y sus fuertes vientos, se convierten en altar de un bonito pueblo con grandes inclinaciones y paisajes. 

Pero Córcega no es solo Bonifacio, lo bonito de Córcega está en el mar, rocas altas, abruptas, estratégicamente colocadas con formas singulares adornan un paisaje que llama la atención por sus solitarias montañas , por sus silencios, por sus espaciados tonos verde, por la soledad con la que conviven entre si el mundo marino y el terrenal. Tocar tierra en Córcega es perderse por las estrechas y amuralladas calles de Calvi, tomar una copa en un acantilado frente al mar en Cargèse y rendirse a los pies de Napoleón en Agaccio. Pero Córcega también es naturaleza sin más, sin estridencias, sin aditivos, Córcega también es Girolata, la salvaje e inolvidable Girolata... 

 Entrada a Bonifacio Calle de Bonifacio La escalera del rey

Girolata, Córcega 2018 

MI QUERIDA GIROLATA...
 
Si algún día me pierdo, buscarme en Girolata, buscarme entre sus aguas, casas, su naturaleza, entre sus gentes. No olvidéis que allí no hay nada y a la vez lo encuentras todo. Te encuentras cada día con una puesta de sol diferente, que cambia de color y de forma según le antoja y aprovecha sus últimos rayos de luz para cubrir el mar de bonitos brillos pizpireántes. También  te encuentras animales, animales libres, de distintos tamaños y razas, disfrutando de un bonito día de sol, tumbados en la pequeña y salvaje playa de su isla, Girolata. Girolata es un paraíso, un pequeño paraíso en medio de la nada donde disfrutar es sencillamente contemplar.
Girolata está envuelta de vegetación, una vegetación incluida en un paisaje que se mezcla con el mar y la montaña, una montaña rocosa, un mar cristalino con diferentes tonos de azul mezclados entre sí,  formando un paisaje especial, único, diferente, cálido y acogedor junto a sus gentes, las de aquí y las de allí, las que vienen y las que van. 
En Girolata seguro que te encuentras si te pierdes, seguro que te pierdes y no quieres volver, su magia te imnotiza, su aire te envuelve, la vida aquí no tiene tiempo, no tiene prisa, lo más importante aquí es sencillo, es vivir.
Por todo esto, si algún día me pierdo, buscarme en Girolata, buscarme entre sus aguas, casas, su naturaleza, entre sus gentes...
Bahia de Girolat El Rio de Girolata Paisaje de Girolata

Travesia Mónaco-Córcega 2018 

VA DE DIOSES...
 
En el mar se para el tiempo y no lo recuperas hasta tocar tierra otra vez.
Primera travesía en solitario entre isla y península, Mónaco-Córcega. Un día espléndido, sin viento, solo una suave y agradable brisa que te despeina y nada más. El mar en calma, sin sorpresas, sin enfados, como si nos concediera por placer, el honor de navegar por sus  curvas solo interrumpidas por la proa de  algún barco y pequeñas manadas de delfines con ganas de jugar, una gozada. Hace horas que hemos visto amanecer, que hemos contemplado con admiración  cómo el día asomaba la cabeza con fuerza para iluminar una mañana que se antoja especial por tener de cómplice al dios Ra. 
Una travesía para recordar, para no olvidar los brillos del mar, el dulce calor, la magia y el lugar, una bonita travesía para escuchar a Sabina cantar con las olas del mar, mientras Córcega se va dibujando, en forma de postal.
Mónaco y sus principescas calles ya han quedado atrás.
Mediterráneo Occidental Delfines en nuestra proa Cargèse (Córcega)

Dénia, Alicante 2017/18 
BUSCANDO EL MICROCLIMA...
 
Un invierno en Dénia es vivir tranquilo, con sol, sin prisas, sin colas, sin gentío . Disfrutas del mar, de las aguas
cristalinas junto a cuevas que están por explorar y descubres que en esta ciudad se esconden muchos y diferentes lugares por descubrir. Pero hay vida, la vida suficiente para olvidar que aquí en verano se acumula la gente y dejas de vivir para sobrevivir.
Desde la popa del QK, Dénia es una postal vigilada por un gran elefante dormido que la gente conoce por Montgó,  con su trompa cubre lo más bonito y preciado que hay aquí, el cabo de San Antonio, un regalo de la naturaleza que te enamora desde el primer día que tocas tierra. 
Por estribor nos encontramos con 12km de playa cubierta por montañas de algas que trae el mar, por babor cuevas rocosas con fondos marinos cristalinos, donde se esconden rincones encantadores protegidos del ruido de la ciudad y a pocos metros del puerto unas casitas bajas, cuidadosamente pintadas cada una de un color que rodean la marina y nos recuerdan que los pescadores antaño vivieron aquí. 
En Dénia puedes encontrar en su paisaje, pasado y presente, descubrir castillos encantados, paredes con secretos y cuevas antibombas convertidas en agradables pasos que te llevan a la ciudad. 
Palmeras altas, calles que suben y bajan, mercado los viernes, siempre con algo que celebrar, fuego, petardos y "mascletà". Eso es Dénia y mucho más.
  El Portet de Dénia Fallas en Dénia Castillo de Dénia

Santorini, Grecia 2016 
SANTORINI...
 
Viajamos a Santorini en avión, era Octubre y disfrutamos de un tiempo esplendido.
Desde el primer momento que tocamos tierra nos enamoramos de las Cicladas, ese cielo azul, esas bahías que tus ojos no alcanzan a ver el final, el brillo del mar, sus playas, sus piedras, su gente, sus bailes, sus comidas, sus casitas blancas y sus cúpulas azules siempre dispuestas a posar para una buena foto...Vayas donde vayas la paleta de azules cubre todo el aire y casi sin darte cuenta te encuentras instalado en un mundo de un tiempo ya pasado.
De la gente nos acerco su carácter mediterráneo, alegre, acogedor y hamable. De la comida nos sorprendió todo, el tomate con aceite como entrante, las verduras frescas perfectamente cocinadas, unas impresionantes sardinas a la plancha, la ensalada griega con tanto pepino que lo acabas por aborrecer, el pulpo al sol y como postre su yogurt, una pasta blanca y espesa siempre decorada con nueces y miel.
De su mar nos enamoró todo, sus aguas cristalinas con diferentes tono Pantone, azules y verdes, sus brillos acompasados por el son de la brisa, su paz, solo alterada por el vuelo de alguna gaviota y su olor, ese inconfundible olor a mar. Hipnotizados todo el viaje por el paisaje, descubrimos no tener otra opción, ese mar nos había robado el corazón, ya fuera en el punto mas alto de la isla, en un hermoso y espectacular atardecer, desde las rocas mas volcanicas de una montaña... a esas mágicas aguas, navegando con nuestro barco, algún día tendriamos que volver.
Oia Vlychada Fira